25 años...

Todavia recuerdo aquella noche íntima de mi noviciado en Chile: todas las novicias entorno a la madre maestra y a la madre provincial preparan la entrega del hábito a las futuras profesas. 

Todavía recuerdo el beso largo y emocionado que le dí a mi hábito cuando me lo entregaron...mi corazón estaba lleno de gratitud por la llamada que Dios me había hecho a seguirle. Tenía entonces 20 años y era el año 1991.

En este año 2016, en el mes de agosto, se cumplenn 25 años desde aquel día en que Tú consagraste mi vida para Tí y al servicio de tu pueblo.

¡Gracias Señor por haber pronunciado mi nombre, gracias por seguirlo pronunciando hoy en lo íntimo de mi corazón!.

Gracias a la Iglesia, a mi familia y a tantas personas que han hecho posible que hoy esté celebrando mis bodas de plata de consagración a Tí; muchas de estas personas me acompañan desde el cielo y otras me acompañan en el día a día con su cariño y oración.

¡Para Tí es mi música Señor!, ¡para Ti y para mis hermanos es la ofrenda de mi vida!, ¡Gracias por todo Jesús, ha sido y es un honor servirte!. 

Hna. Glenda