El primer musicoterapeuta

 

Una de las mejores sesiones de músico-terapia en la antigüedad es para mi la que realiza David tocando el arpa para el Rey Saúl. Este muchacho con un gran Don de Dios no sólo venció a Goliath, sino que con su música era capaz de vencer las rarezas, estados de ánimo y diversos malos espíritus que atacaban a Saúl.  Quisiera compartir con vosotros algunas resonancias que este texto ha hecho en mi con la esperanza que también os pueda animar e iluminar en vuestro ministerio en cualquier tipo de arte al servicio de Jesús.

 

Dice el texto de 1 Sam 16, 14-23: "El Espíritu del Señor se había apartado de Saúl, y lo agitaba un mal espíritu enviado por el Señor. Sus cortesanos le dijeron: “Ahora te agita un mal espíritu. Da una orden, y nosotros, tus siervos, buscaremos a uno que sepa tocar la cítara; cuando te sobrevenga el ataque del mal espíritu, él tocará, y se te pasará”. Saúl ordenó: “Buscadme un buen músico y traédmelo. Entonces uno de los cortesanos dijo: “Yo conozco a un hijo de Jesé, el de Belén, que sabe tocar y es un muchacho muy valioso, buen guerrero, habla muy bien, es de buena presencia y el Señor está con él...Saúl mandó este recado a Jesé: “Que se quede David a mi servicio, porque me gusta”. Cuando el mal espíritu atacaba a Saúl, David tomaba el arpa y tocaba. Saúl se sentía aliviado y se le pasaba el ataque del mal espíritu". 

 

Un mal espíritu atacaba a Saúl: Recordemos que los estados anímicos o psíquicos no eran conocidos por los antiguos, así todo ese mundo interior del ser humano se explicaba por la presencia o ausencia de “espíritus”. ¿Cuál sería el sentimiento o la emoción que perturbaba a Saúl? ¿sería la envidia que luego se desataría contra el mismo David? ¿ estaría un tanto depresivo, angustiado, irritado?. El texto no nos lo dice. Sin embargo, me sugiere el gran servicio que puede prestar la música y todo el arte cristiano en general a nuestros hermanos que viven inmersos y atacados por muchos “malos espíritus”.

 

“Buscadme un buen músico...” Es interesante la solución que propone el mismo Saúl. No pide que le busquen un curandero, un vidente, un brujo para que lo libre de esos ataques. El pide que le busques un buen músico. Saúl pide un “artista”. Lamentablemente la televisión usa muchas veces el arte sólo para la "entretención", cosa que en sí misma no es negativa siempre que no nos anestesie y distraiga de lo fundamental de la vida; pero muy pocas veces la TV actual  ayuda a que el Arte y la música ejerza su poder terapéutico. Por otra parte los canales están llenos de ofertas de brujos y personajes esotéricos para que ayuden a las personas en sus difíciles circunstancias. Es más, la música con tinte religioso o que mencione el nombre de Dios está vetada de radios y canales. Sin embargo muchas otras personas creen, como nosotros, en el poder de la música y el arte hecho desde y para el Señor.

 

“Yo conozco a un hijo de Jesé”: ¿Os habéis puesto a pensar en las cualidades personales de los artistas cristianos?, el texto nos sugiere algunas. El artista cristiano no sólo domina el instrumento que toca, sino que es una persona valiosa en todos los sentidos; Es un buen guerrero: sabe defender a Dios, su Iglesia, a sus hermanaos más pobres en cualquier batalla. Además “habla muy bien”, su forma de expresarse “habla al corazón” “toca el interior” mueve por dentro...trasmite. Y no sólo eso, sino que “tiene una buena presencia”: su rostro, su presencia es bella, porque hace presente la belleza, la bondad y la verdad; Y por último, lo más importante es que el Señor esta con él, el Señor permanece en su corazón y en su vida diaria. El verdadero artista de Dios tiene el gran privilegio de que Dios esta con él, canta con él, se expresa en él, actúa a través de él.

 

“David tomaba el arpa y tocaba, entonces Saúl se sentía aliviado y se le pasaba el ataque del mal espíritu”.  Tenemos en nuestras manos la posibilidad de “consolar” a nuestros hermanos, de volver a darles ánimo, valor, fortaleza y paz. Dios necesita nuestro arte para seguir “espantando los malos espíritus de la humanidad”. No nos cansemos hermanos de seguir ofreciéndole a Dios el mismo talento que el nos regaló, pues sólo así seremos felices y colaboraremos en la felicidad que Dios quiere hacer llegar a todos los hombres y mujeres de la tierra.

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