Salmos que le ponen palabra y voz a lo que muchas veces no sabes qué ni cómo decirle a Dios. Si te sientes lejos de Él podrás decirle con el salmista que te haga volver (salmo 125); si has pecado con el salmo 50 encontrarás las palabras para pedir misericordia. Estos textos son tan antiguos y siempre tan nuevos para ponerle voz a tu gemido, a eso que no llega todavía a ser grito o plegaria. El mismo Jesús usó los salmos cuando estaba en la cruz. Éstos tienen un poder incalculable para llevarnos a Dios. Te comparto 12 salmos que me han ayudado a descansar en los brazos de mi pastor y a encontrar en Él todo lo que me faltaba.