¡Cuando la llamada se hizo música!  (8)

Pasaron los años y ella siguió componiendo, esas canciones frutos de su oración personal y que también le servían mucho en su apostolado educativo. Todo transcurre traquilamente en su vida como religiosa dedicada sobre todo a la enseñanza hasta que en el año 2002 recibe una invitación a cantar en la misa de clausura de la JMJ de Toronto mientras el papa Juan Pablo II repartía la comunión. Después de este acontecimiento comenzaron las invitaciones de muchas partes del mundo para que Glenda fuese a cantar. El encuentro con el Papa y ver su ardor misionero a pesar de su enfermedad puso en Glenda un deseo de evangelizar con la música en muchos lugares donde era llamada. Sin embargo, no sería tan fácil hacer realidad este deseo.